sábado, 25 de julio de 2026
Cómo acercarse al estudio de nuestros antepasados.
miércoles, 22 de abril de 2026
Sant Jordi: símbolo, tradición y combate contra la deformación del mito
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| * Sant Jordi matando el Dragón de Bernardo Martorell |
Cuando observamos la leyenda de 'Sant Jordi', vemos que ofrece una historia cuyas bases fundamentales no son genuinas de una cultura, tradición o religión concreta, sino que pertenecen a un tipo de relato repetido a lo largo de la historia, enraizado ancestralmente en el imaginario colectivo. A lo largo del tiempo, este tipo de relato tiende a sufrir modificaciones superficiales por cambios culturales o espirituales, pero sus elementos clave permanecen casi inamovibles: un hombre, un guerrero, que mata a la bestia y salva a la princesa.
En apariencia, parece simplemente una historia que, a día de hoy, algunos consideran “machista”, por presentar a un hombre que salva a una mujer. Pero esta clase de interpretaciones no son capaces de entender ni el porqué real del relato ni el valor profundo que en él se le da a la mujer.
El guerrero varón es símbolo de la valentía, el ímpetu, el orden frente a lo caótico y el sacrificio; pero también es quien busca purificarse, pues parte de un estado en cierto modo embrutecido.
El dragón es lo opuesto al guerrero: lo bestial, la violencia sin sentido, la maldad y el caos en estado puro.
La princesa es aquí lo más valioso. Es símbolo de inocencia, pureza y equilibrio; aquello que debe ser rescatado y protegido por encima de todo.
La rosa, que nace de la sangre del dragón, es el símbolo de la victoria frente al caos, de la violencia purificada, de la transformación, la renovación y el objetivo alcanzado.
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| ** St George and the Dragon de John Vinycomb |
Dicho esto, podemos entender que la simbología de las leyendas es, en realidad, una enseñanza. Y esta, en concreto, nos habla de una lucha más interior que física: el enfrentamiento entre el orden y el caos por la protección de la belleza y la pureza.
Imágenes:
* San Jordi matando el Dragón de Bernardo Martorell Via: Wikipedia (Enlace) Imagen de Dominio Publico
** St George and the Dragon de John Vinycomb Via: Wikimedia (Enlace) Imagen de Dominio Publico
miércoles, 18 de febrero de 2026
Volver a arraigarnos: El retorno a la Iberia eterna
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| Ilustración 'Comunidad' por Bren |
Debemos entender que el patrimonio material e inmaterial, el estudio de la etnografía y la preservación de las raíces son esenciales para la supervivencia de cualquier pueblo que se aprecie a sí mismo; además, la noble acción de arraigo da salud, destino, futuro, identidad y soberanía a la comunidad. Debemos dirigirnos de nuevo hacia aquello que perdimos, pues ya hemos contemplado que la sociedad actual, con sus dogmas religioso-políticos, ha fracasado. La sociedad industrial ha perdido el rumbo, como era de esperar, y esos «ciudadanos del mundo» que dicen «a ningún lugar pertenezco y de cualquier lugar soy» solo son personas perdidas que buscan aquello que encontrarían en sí mismos y en la comunidad perdida.
I. Comunidad y Linaje
La comunidad debe ser nutrida principalmente por "familias naturales" (es decir: padre, madre e hijos), pues constituyen el eslabón primario que garantiza la continuidad y la supervivencia. Esta unión no debe entenderse desde un mero sentido económico o materialista, sino como un vínculo sagrado para la herencia de valores, la identidad y la esencia étnico-cultural. El clan y la tribu nacen, de hecho, de la unión de estos linajes familiares y de aquellos individuos que, aun sin descendencia propia, actúan como defensores y propulsores del culto al hogar, al antepasado (familiar o común y divinizado), a la tradición y a las costumbres.
En la tarea de volver a arraigar, es esencial recuperar ciertos aspectos del antiguo «mundo rural». Por ejemplo, el retorno de aquel tipo de sociedad donde el individuo crece y muere dentro de una comunidad unida, donde todos somos conocidos y nos apoyamos mutuamente; una comunidad asentada en sus tradiciones, las cuales son su seña de identidad, unidos también a la tierra en la que viven y trabajan. Ese tipo de vida es la más saludable física, mental y espiritualmente; es la mejor forma natural de convivencia humana.
Quizás algunos dirán que esto es «nostalgia idealizada». Yo digo que no, ya que soy consciente de las dificultades de la vida rural; no las niego. No nombrarlas no significa ignorarlas; solo quiero enfatizar elementos perdidos que daban auténtico sentido a la existencia. ¿Acaso parece que nuestra vida actual está exenta de preocupaciones? Pagos eternos con usura, trabajos insatisfactorios, crimen por las calles, suciedad, vidas vacías... gente rodeada de multitud, pero en completa soledad. Vivimos, desgraciadamente, en la era de los antidepresivos y los suicidios.
III. Amar nuestra tierra
Puedo encontrar en mi tierra preciosos valles, profundos bosques, altas montañas, vistas a los mares, cultura megalítica, yacimientos arqueológicos, leyendas, historia y tradiciones populares. Todo está cerca de mí y siempre hay algo nuevo que conocer, ¡porque es tanto lo que aún desconozco! ¿Para qué, entonces, mirar fuera de mis fronteras? No hay nada fuera que llame tanto mi atención como lo que tengo cerca. «Iberia» es lo que quiero conocer; tiene todo para ofrecer.
¡Qué lejos quedan las pirámides de Egipto o la Gran Muralla China! Y, ¿por qué no decirlo?, qué poco me importan las metrópolis al estilo de Nueva York que al «hombre moderno y cosmopolita» tanto asombran.
IV. La Tierra y la Ecología Sagrada
Es necesario crear un sistema que proteja la tierra de verdad; nada de esa falsa ecología de placas solares o centrales nucleares. Sabemos que eso no sirve y nos puede conllevar serios problemas, pues la verdadera ecología no entiende de tratados internacionales ni de tecnologías que, a corto o largo plazo, resultan nocivas. Esta nace, más bien, del sagrado vínculo entre la tierra y el hombre, de los cuales ambos se nutren. Es una toma de conciencia donde el avance tecnológico y la salud vital confluyen de forma sinérgica para que, aunque algo se deba destruir para subsistir, el entorno pueda regenerarse siempre sin secuelas. No descartaremos el progreso cuando este sea real, seguro y próspero.
V. Tradición y espiritualidad
La tradición y la espiritualidad unen los puntos anteriores: los ritos y el culto nos hacen sentir parte del entorno, de la divinidad y del respeto a los antepasados. Lo inmanente y lo trascendente se unen en una visión no dogmática y holística de la vida.
Actualmente, perdimos el arquetipo que sirve de guía: el antepasado divinizado. Hemos perdido el respeto al artesano y al sabio. No entendemos que todo tiene razón de ser; desde lo más pequeño a lo más grande, todo contiene un «alma». Nos creemos inmortales y tememos a la muerte más que nunca. Hemos roto nuestros lazos con la naturaleza y lo divino; somos una sociedad sin espiritualidad donde solo la materia mueve nuestro tiempo.
Al no tener una visión dogmática, estamos abiertos a compartir visiones y perspectivas con otros pueblos, e incluso a adoptar conceptos artísticos o espirituales; siempre y cuando sean compatibles y se integren de forma orgánica, de modo que no alteren nuestra esencia ni nuestra identidad, sino que la nutran mediante una retroalimentación mutua (como ya sucedía en el pasado). Esto —espero que se entienda— nada tiene que ver con la universalización o globalización de las religiones o políticas dogmáticas que, con ese empeño por imponer sus ideas a todo el mundo, pretenden poseer una "verdad revelada o absoluta"
VI.El Provenir (Conclusión)
Tenemos una rica tierra que hoy corre el riesgo de perderse por el desarraigo, la globalización y la sustitución. Deberíamos apreciar más lo nuestro; «Iberia» es una gran tierra con un pasado nutrido. Conocer nuestro origen es lo que hace conocerse a uno mismo y nos une a nuestros iguales.
La toxicidad de vivir en una sociedad vacía nos arrastra a un estado «depresivo-combativo». Nadie está exento de enfermar cuando la corrupción corroe el entorno. Siendo realistas, y sin creer que esto sucederá a corto o medio plazo —recordando que incluso el Imperio romano tardó siglos en caer—, el retorno de lo relatado solo puede llegar de dos formas: el colapso del sistema industrial o un cambio radical surgido de un pueblo harto de su actual forma de vida. Ambas cuestiones cobran fuerza, pues vivimos en un sistema decadente del que ya no se puede apartar la mirada; sin embargo, el poder aún dispone de múltiples herramientas para perpetuar esta situación durante largo tiempo.
martes, 5 de noviembre de 2024
Només el poble salva el poble.
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| ...Tenéis permiso para compartir esta imagen en muestra de apoyo... |
Breve comentario sobre lo sucedido en Valencia, publicado originalmente el 2/11/2024 en la cuenta de "Instagram" (enlace al final, texto original en catalán y aquí traducido también al castellano):
Ànims i força al poble valencià en aquests moments tan difícils, ja que no només han tingut de patir un terrible temporal que ha costat vides i danys materials, sinó que a més han tingut de suportar saquejos dels "mateixos de sempre" i l'oblit d'un sistema corrupte que demostra un altra vegada que el poble no els importa gens ni mica, segur que ara aviat apareixerà algun polític per allà a "fer-se la foto i penjar-se la medalla". S'ha demostrat que "només el poble salva el poble" perquè així u demostren els fets, molts veïns col·laborant i fent feines de neteja i organització. Força València!
Ánimos y fuerza para el pueblo valenciano en estos momentos tan difíciles, ya que no solo han tenido que sufrir un terrible temporal que ha costado vidas y daños materiales, sino que han tenido que soportar además saqueos de los "mismos de siempre" y el olvido por parte de un sistema corrupto que demuestra otra vez que el pueblo no les importa lo más mínimo, seguro que ahora pronto aparecerá algún político por ahí a "hacerse la foto y colgarse la medalla". Se ha demostrado que "solo el pueblo salva al pueblo" porque así lo demuestran los hechos, muchos vecinos colaborando y haciendo trabajos de limpieza y organización. ¡Fuerza Valencia!
Enlace publicación original de la cuenta de Instagram :
domingo, 25 de septiembre de 2022
El Lince Ibérico, un símbolo de nuestra tierra.
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| Ilustración por "Devotio Ibérica" |
Cuando hablamos de animales simbólicos y místicos se suele mencionar al lobo, al jabalí, al cuervo y al buitre e incluso el león. Pero, olvidamos a uno de los animales más icónicos de nuestra península, el Lince ibérico. Esto puede ser a causa de la aparente inexistencia de representaciones de este animal en la antigüedad (investigando no lo hallamos ni en pinturas cerámicas, relieves o estatuas), dando a entender que quizás el lince no tuvo una “relevancia privilegiada” para nuestros ancestros (o simplemente aún está por descubrirse algún tipo de iconografía referente a él). Aunque este fuera el caso, que este animal no gozara de gran importancia para nuestros antepasados iberos, eso no cambiaría el hecho de que el Lince merece nuestro respeto y su “sacralización”, él, es ya un símbolo de nuestra tierra, y que considero que transmite ciertos valores a tener en cuenta. El Lince Ibérico, en nuestra actualidad, nos evoca un símbolo de lo indómito, de la belleza. En él podemos encontrar de forma simbólica valores positivos, voy a destacar de modo muy personal lo que veo en este indómito animal:
. Pulcritud; Su imagen es siempre aseada, recordándonos la importancia del cuidado de nuestro cuerpo. Buscando igualmente un equilibrio entre la fuerza y la agilidad.
. Temple; Su mirada que en estado de relajación inspira la “serenidad del alma” y cuando está furibundo evoca al “valor guerrero”, transmitiendo un mensaje; “dependiendo de la situación, un comportamiento acorde”.
. Indómito; Su naturaleza indómita reconforta el sentimiento de mantener siempre una parte “salvaje” que nos ayude a valernos por nosotros mismos y no depender siempre de otros. Es un ejemplo de supervivencia.
. Territorialidad; Es una animal muy territorial, llegándose a enfrentar incluso con animales mayores que él (se ha dado el caso de enfrentamientos con lobos) y nos da una lección de que se debe defender lo nuestro con “uñas y dientes”.
Considerado como un animal solitario, el Lince no depende de un grupo, es amo y señor de su destino, y en su hábitat natural es capaz de sobrevivir de forma eficiente él solo, aunque se pueda entender esta “soledad” como algo negativo, debemos percibirlo con una perspectiva simbólica e inspirarnos para no depender siempre del grupo. Tampoco olvidar que, aun su soledad, jamás descuidan su deber reproductivo. Aunque debemos ser conscientes que por causas como la caza furtiva, los atropellos, los envenenamientos, entre otros peligros, hizo menguar mucho la población del Lince hasta casi su extinción. Su antaño dominio, que se extendía por toda la península, ahora es un reducto de pocos ejemplares en zonas muy delimitadas y escasas. Por ello agradecer la gran labor de todas aquellas personas y proyectos que protegen a este animal.
¡Larga vida al Lince Ibérico!
domingo, 20 de marzo de 2022
Falcata: Arma y símbolo.
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| La Falcata y el ritual guerrero Ilustración por "Devotio Ibérica" |
La Falcata ha devenido para nuestra actualidad en una “seña de identidad” siendo incluso reconocida fuera de nuestras fronteras y forjándose así una leyenda. Su llamativa forma nos expresa que en manos expertas su corte propinaría unas heridas terribles, algo que ya nos es certificado por la historia escrita.
Recordemos que cuando el guerrero que empuñaba la Falcata moría, la espada le acompañaba en su destino, en la inhumación el arma era ritualmente sacrificada, inutilizándola, pues cada Falcata era única, personalizada y adaptada a su legítimo dueño.
Hoy esta arma se alza como un símbolo presente, inspirador y revilitizador que nos trasmite fuerza, valor, lucha, heroicidad, furor, resistencia y libertad. Es el recuerdo de un pueblo guerrero arquetípico, ejemplarizante e indómito, el ibero, nuestros antepasados...
(Artículo publicado originalmente en nuestro Instagram @devotio_iberica)
jueves, 24 de junio de 2021
Solsticio de verano...
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| [Imagen vía: Pixabay] |
En mi pueblo ya no se oye la música tradicional de la región, solo el estruendo de molestos petardos y ruidos enlatados y prefabricados que algunos llaman música. No hay bailes alrededor de las hogueras, ni gente que salte por encima de ellas, ni valientes que pisen sus brasas para “purificar” así su cuerpo y alma. Ya solo queda algún fuego solitario aquí y allá, ardiendo con los rastrojos que algunos han aprovechado para quemar destrangis, pues la Administración ya ni eso nos deja. Pocas serán las reuniones familiares para celebrar esta noche y su significado solar, pues en nuestro país la gente vive muerta de miedo y rehúye del prójimo, y tan solo algunos jóvenes se unirán entorno a botellas y otras sustancias hasta perder el sentido...
Esto es lo que pasa cuando matas la tradición y la esencia del pueblo, cuando ya la comunidad no existe y, además, se substituye por otra... Cuando rompes la familia y a tus padres no das nietos... Ante semejante percal, terminas por adorar las cenizas de lo que antes era un fuego vivo y eterno, una antorcha pasada de generación en generación, con cambios, por supuesto, pero manteniendo una esencia prácticamente intacta desde a saber cuándo. Cuando el fuego de la tradición perece, todo se vuelve artificial y materialista. Todo es puro comercio: los fuegos de artificio, el alcohol, las discotecas... ¡Las “maravillas” del mundo moderno!
Pero la esperanza florece en nuestro hogar, de puertas adentro, como las flores de hipérico en las vegas y los bordes de los caminos que anuncian la llegada del verano. Si es posible, enciende una hoguera, reúnete con tu familia en un fuerte abrazo, enseña a tus hijos o tus nietos el significado de la tradición, de las celebraciones que bajo mil formas se celebraban o aún perduran, del mito solar y los ciclos naturales, de lo Divino inherente al mundo y a la vida. ¡Que en nuestro hogar no adoremos las cenizas, si no el fuego eterno!
Feliz solsticio a nuestros lectores.
lunes, 23 de noviembre de 2020
25 de Noviembre: 50 aniversario de la muerte de Mishima
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| Yukio Mishima El "último samurái" Ilustración por "Devotio Iberica" |
A partir de aquí podría escribir un largo artículo definiendo a Mishima desde mi perspectiva, pero la verdad me parece un error. Aconsejo que, para conocerlo, debe ser a través de su obra y gesta, pues esa es su palabra. Desde luego, recomiendo especialmente sus ensayos que, para mí, son una genialidad. Las páginas de su obra contienen la “palabra de la acción”, palabras todas ellas resueltas y elocuentes, nada de filosofías enrevesadas que causan confusión o dobles lecturas. Es, como ya nombré, la “palabra de la acción”.
“(…)Vivimos en una sociedad mezquina, tratando de no crearnos conflictos entre nosotros y de armonizar nuestros intereses egoístas para vivir plácidamente. Y, sin embargo, albergamos en nuestro interior una secreta intolerancia por este tipo de moral, sobre todo en los periodos en los que la paz dura mucho tiempo a causa de la permanencia de un gobierno democrático. El pueblo sufre a causa de su deseo insatisfecho de acción y de lucha, y vive atormentado por las contradicciones entre ese deseo secreto y la moral cotidiana. Tiene miedo de escoger, pues desea conservar ambos estados. Y, si se ve en la obligación de tener que elegir uno, desea contar con motivos que parezcan «inevitables» a los ojos de todos. Un hombre común no se atreve a infringir la ley si no esta seguro de contar con el respaldo de una unánime simpatía. (…)
(Capitulo cuatro, Los modelos de la acción, Yukio Mishima)”
(…) La acción, podríamos decir, perece con su florecimiento; la lectura es una flor imperecedera. Y una flor imperecedera, por supuesto, es una flor artificial.
(El sol y el acero, Yukio Mishima)
viernes, 29 de mayo de 2020
El nuevo manifestar del héroe en la era contemporánea (tiempos corruptos)
El “retorno del héroe” no llegará por manos de una imagen idílica de un ecuestre guerrero en blanco corcel y lanza de plata (aunque, de ser así, me impresionaría gratamente pese a mi error), sino que será alguien contemporáneo, alguien nacido en esta “etapa corrupta” y que será parte de esta corrupción. ¿Cómo? Sí, tal como suena, en su interior lo corroerá el malestar de la corrupción de estos tiempos y esto, justo al contrario de ser un defecto, le llevará a ser una virtud, pues al sentir la podredumbre no solo en cuanto le rodea, sino también en su interior, le dará la fuerza de lucha para su “purificación”. Combatirá vivazmente, con tenacidad para erradicar la corrupción en pos de la capacidad y la salubridad. No puede ser de otra forma. Solo quien sabe contra qué se enfrenta sabrá cómo combatirlo.
viernes, 15 de mayo de 2020
Proteger la infancia
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| "Necesitan del buen consejo y ayuda de un adulto para crecer y desarrollarse sanos física, emocional y mentalmente." |
Devotio Ibérica









