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| Instantánea tomada en la manifestación celebrada el 14/08/2021 en Barcelona. |
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| Instantánea tomada en la manifestación celebrada el 14/08/2021 en Barcelona. |
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| [Imagen vía: Pixabay] |
En mi pueblo ya no se oye la música tradicional de la región, solo el estruendo de molestos petardos y ruidos enlatados y prefabricados que algunos llaman música. No hay bailes alrededor de las hogueras, ni gente que salte por encima de ellas, ni valientes que pisen sus brasas para “purificar” así su cuerpo y alma. Ya solo queda algún fuego solitario aquí y allá, ardiendo con los rastrojos que algunos han aprovechado para quemar destrangis, pues la Administración ya ni eso nos deja. Pocas serán las reuniones familiares para celebrar esta noche y su significado solar, pues en nuestro país la gente vive muerta de miedo y rehúye del prójimo, y tan solo algunos jóvenes se unirán entorno a botellas y otras sustancias hasta perder el sentido...
Esto es lo que pasa cuando matas la tradición y la esencia del pueblo, cuando ya la comunidad no existe y, además, se substituye por otra... Cuando rompes la familia y a tus padres no das nietos... Ante semejante percal, terminas por adorar las cenizas de lo que antes era un fuego vivo y eterno, una antorcha pasada de generación en generación, con cambios, por supuesto, pero manteniendo una esencia prácticamente intacta desde a saber cuándo. Cuando el fuego de la tradición perece, todo se vuelve artificial y materialista. Todo es puro comercio: los fuegos de artificio, el alcohol, las discotecas... ¡Las “maravillas” del mundo moderno!
Pero la esperanza florece en nuestro hogar, de puertas adentro, como las flores de hipérico en las vegas y los bordes de los caminos que anuncian la llegada del verano. Si es posible, enciende una hoguera, reúnete con tu familia en un fuerte abrazo, enseña a tus hijos o tus nietos el significado de la tradición, de las celebraciones que bajo mil formas se celebraban o aún perduran, del mito solar y los ciclos naturales, de lo Divino inherente al mundo y a la vida. ¡Que en nuestro hogar no adoremos las cenizas, si no el fuego eterno!
Feliz solsticio a nuestros lectores.
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| " No seremos nosotros quienes perturben su paz." |
Es curioso cuando vas a un lugar donde algo remueve lo más profundo de tu alma con sentimientos contradictorios de alegría y tristeza. Eso me pasa (y nos pasa) cuando nos reencontramos con los vestigios de nuestro pasado más remoto, los cuales nos alegra verlos aún en pie sorteando el tiempo y sus inclemencias. Nos volvemos como el anciano que añora su niñez y es incapaz de retornar a ese tiempo y lugar. Sin embargo, esto es aún más extraño, pues, ¿cómo puedo añorar un mundo que no conozco, pero intuyo como vivido? Ese dólmen, uno de muchos tantos que he visitado... Tan desnudo él, pues su manto protector fue arrasado... Mirando a las montañas, a los bosques... Y veo su declive. Lo que antaño debió ser sacro y protegido por alguna comunidad, ahora es rodeado por campos cada vez más extensos que ahogan su reposo y lo amenazan, pues muchos, por un simple de pedazo más de tierra por cultivar, son capaces de destruirlo sin dudar. ¡Todo sea por un poco más de grano! ¡Hay que alimentar a la bestia!
Triste es también cuando pienso en todos esos inconscientes que, para hacerse la dichosa fotografía, se suben a él, tan deteriorado, llegando incluso a subir encima sus bicicletas también. Horroroso también cuando aquellos que permiten que su jauría de perros-hijo entren en su interior y dejen sus inmundicias por cualquier rincón. Sin embargo, también me alegra pensar en aquellos que, al encontrarse con él, se sientan a su vera, dejan sus artilugios en algún lado cerca, pero sin llegar a apoyarlos, y disfrutan de la esencia del lugar. O cuando veo a mi hijo, que, como otros niños, lo miran y analizan con tremenda curiosidad ese monumento de piedra tan ancestral y les lleva a introducirse en sus antiguas piedras. Es de lo más importante enseñarles que han de respetarlo y, si quieren, que lo toquen con el respeto que merece.
Repito, no sé qué tenía de especial ese dólmen concreto respecto a otros ya visitados anteriormente, pero por eso mismo llevaré allí o daré su ubicación tan solo a quien creamos conveniente, que la montaña guarde el secreto y solo se lo rebele a quien el destino le lleve. No seremos nosotros quienes perturben su paz.
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| Yukio Mishima El "último samurái" Ilustración por "Devotio Iberica" |
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| Lug :"El cuervo y la lanza"( Ilustración emulando el "estilo Ibero") Autor : "Devotio Ibérica" |
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| Ilustración basada en el "Vaso de los guerreros" (Numancia, Soria) Autor : "Devotio Ibérica" |