miércoles, 22 de abril de 2026

Sant Jordi: símbolo, tradición y combate contra la deformación del mito

* Sant Jordi matando el Dragón de Bernardo Martorell 

Cuando observamos la leyenda de 'Sant Jordi', vemos que ofrece una historia cuyas bases fundamentales no son genuinas de una cultura, tradición o religión concreta, sino que pertenecen a un tipo de relato repetido a lo largo de la historia, enraizado ancestralmente en el imaginario colectivo. A lo largo del tiempo, este tipo de relato tiende a sufrir modificaciones superficiales por cambios culturales o espirituales, pero sus elementos clave permanecen casi inamovibles: un hombre, un guerrero, que mata a la bestia y salva a la princesa.

En apariencia, parece simplemente una historia que, a día de hoy, algunos consideran “machista”, por presentar a un hombre que salva a una mujer. Pero esta clase de interpretaciones no son capaces de entender ni el porqué real del relato ni el valor profundo que en él se le da a la mujer.

El guerrero varón es símbolo de la valentía, el ímpetu, el orden frente a lo caótico y el sacrificio; pero también es quien busca purificarse, pues parte de un estado en cierto modo embrutecido.

El dragón es lo opuesto al guerrero: lo bestial, la violencia sin sentido, la maldad y el caos en estado puro.

La princesa es aquí lo más valioso. Es símbolo de inocencia, pureza y equilibrio; aquello que debe ser rescatado y protegido por encima de todo.

La rosa, que nace de la sangre del dragón, es el símbolo de la victoria frente al caos, de la violencia purificada, de la transformación, la renovación y el objetivo alcanzado.

** St George and the Dragon de John Vinycomb

Dicho esto, podemos entender que la simbología de las leyendas es, en realidad, una enseñanza. Y esta, en concreto, nos habla de una lucha más interior que física: el enfrentamiento entre el orden y el caos por la protección de la belleza y la pureza.

Así pues, todas las historias modernas que invierten esta simbología en nombre de ideologías actuales no son una evolución del mito, sino su perversión. Cuando el dragón se vuelve amigable, la princesa ocupa el lugar del caballero y el hombre queda reducido a una figura irrelevante o inexistente, lo que se presenta como progreso no es más que una inversión del orden simbólico. Este tipo de relatos que rompen con la tradición y buscan 'actualizarse' son fruto de la mentalidad decadente que ha perdido el sentido de lo simbólico y la capacidad de comprender las enseñanzas tradicionales. Reflejan un tiempo caótico y sin rumbo, que arrastra a la sociedad hacia una pérdida progresiva de sentido y, en última instancia, hacia la miseria espiritual.
Como padres, conviene ser conscientes de ello y procurar que los hijos crezcan con relatos clásicos, donde la estructura simbólica se mantenga intacta y siga transmitiendo el orden, la belleza y el sentido que han perdurado durante siglos.

También es curioso que aquí, en Cataluña, exista la tradición de regalar una rosa a la mujer y un libro al hombre, como una especie de analogía con la leyenda de Sant Jordi. El hombre entrega la flor como señal de purificación y renovación; la dama, símbolo de la salvación, la belleza y la pureza, entrega el libro al hombre. Este libro debe otorgar conocimiento y ayudarle a superar su embrutecimiento. Aquí se aprecia que las leyendas y los mitos son algo más que simples historias: son simbolismo, guía y enseñanza.

Imágenes: 

* San Jordi matando el Dragón de Bernardo Martorell Via: Wikipedia (Enlace) Imagen de Dominio Publico 

**  St George and the Dragon de John Vinycomb Via: Wikimedia (Enlace) Imagen de Dominio Publico

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