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| * Sant Jordi matando el Dragón de Bernardo Martorell |
Cuando observamos la leyenda de 'Sant Jordi', vemos que ofrece una historia cuyas bases fundamentales no son genuinas de una cultura, tradición o religión concreta, sino que pertenecen a un tipo de relato repetido a lo largo de la historia, enraizado ancestralmente en el imaginario colectivo. A lo largo del tiempo, este tipo de relato tiende a sufrir modificaciones superficiales por cambios culturales o espirituales, pero sus elementos clave permanecen casi inamovibles: un hombre, un guerrero, que mata a la bestia y salva a la princesa.
En apariencia, parece simplemente una historia que, a día de hoy, algunos consideran “machista”, por presentar a un hombre que salva a una mujer. Pero esta clase de interpretaciones no son capaces de entender ni el porqué real del relato ni el valor profundo que en él se le da a la mujer.
El guerrero varón es símbolo de la valentía, el ímpetu, el orden frente a lo caótico y el sacrificio; pero también es quien busca purificarse, pues parte de un estado en cierto modo embrutecido.
El dragón es lo opuesto al guerrero: lo bestial, la violencia sin sentido, la maldad y el caos en estado puro.
La princesa es aquí lo más valioso. Es símbolo de inocencia, pureza y equilibrio; aquello que debe ser rescatado y protegido por encima de todo.
La rosa, que nace de la sangre del dragón, es el símbolo de la victoria frente al caos, de la violencia purificada, de la transformación, la renovación y el objetivo alcanzado.
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| ** St George and the Dragon de John Vinycomb |
Dicho esto, podemos entender que la simbología de las leyendas es, en realidad, una enseñanza. Y esta, en concreto, nos habla de una lucha más interior que física: el enfrentamiento entre el orden y el caos por la protección de la belleza y la pureza.
Imágenes:
* San Jordi matando el Dragón de Bernardo Martorell Via: Wikipedia (Enlace) Imagen de Dominio Publico
** St George and the Dragon de John Vinycomb Via: Wikimedia (Enlace) Imagen de Dominio Publico


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