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miércoles, 18 de febrero de 2026

Volver a arraigarnos: El retorno a la Iberia eterna

Ilustración 'Comunidad' por Bren

Debemos entender que el patrimonio material e inmaterial, el estudio de la etnografía y la preservación de las raíces son esenciales para la supervivencia de cualquier pueblo que se aprecie a sí mismo; además, la noble acción de arraigo da salud, destino, futuro, identidad y soberanía a la comunidad. Debemos dirigirnos de nuevo hacia aquello que perdimos, pues ya hemos contemplado que la sociedad actual, con sus dogmas religioso-políticos, ha fracasado. La sociedad industrial ha perdido el rumbo, como era de esperar, y esos «ciudadanos del mundo» que dicen «a ningún lugar pertenezco y de cualquier lugar soy» solo son personas perdidas que buscan aquello que encontrarían en sí mismos y en la comunidad perdida.

I. Comunidad y Linaje

La comunidad debe ser nutrida principalmente por "familias naturales" (es decir: padre, madre e hijos), pues constituyen el eslabón primario que garantiza la continuidad y la supervivencia. Esta unión no debe entenderse desde un mero sentido económico o materialista, sino como un vínculo sagrado para la herencia de valores, la identidad y la esencia étnico-cultural. El clan y la tribu nacen, de hecho, de la unión de estos linajes familiares y de aquellos individuos que, aun sin descendencia propia, actúan como defensores y propulsores del culto al hogar, al antepasado (familiar o común y divinizado), a la tradición y a las costumbres.

II. El Arraigo: El Sentido de la Vida

En la tarea de volver a arraigar, es esencial recuperar ciertos aspectos del antiguo «mundo rural». Por ejemplo, el retorno de aquel tipo de sociedad donde el individuo crece y muere dentro de una comunidad unida, donde todos somos conocidos y nos apoyamos mutuamente; una comunidad asentada en sus tradiciones, las cuales son su seña de identidad, unidos también a la tierra en la que viven y trabajan. Ese tipo de vida es la más saludable física, mental y espiritualmente; es la mejor forma natural de convivencia humana.

Quizás algunos dirán que esto es «nostalgia idealizada». Yo digo que no, ya que soy consciente de las dificultades de la vida rural; no las niego. No nombrarlas no significa ignorarlas; solo quiero enfatizar elementos perdidos que daban auténtico sentido a la existencia. ¿Acaso parece que nuestra vida actual está exenta de preocupaciones? Pagos eternos con usura, trabajos insatisfactorios, crimen por las calles, suciedad, vidas vacías... gente rodeada de multitud, pero en completa soledad. Vivimos, desgraciadamente, en la era de los antidepresivos y los suicidios.

III. Amar nuestra tierra

Puedo encontrar en mi tierra preciosos valles, profundos bosques, altas montañas, vistas a los mares, cultura megalítica, yacimientos arqueológicos, leyendas, historia y tradiciones populares. Todo está cerca de mí y siempre hay algo nuevo que conocer, ¡porque es tanto lo que aún desconozco! ¿Para qué, entonces, mirar fuera de mis fronteras? No hay nada fuera que llame tanto mi atención como lo que tengo cerca. «Iberia» es lo que quiero conocer; tiene todo para ofrecer.

¡Qué lejos quedan las pirámides de Egipto o la Gran Muralla China! Y, ¿por qué no decirlo?, qué poco me importan las metrópolis al estilo de Nueva York que al «hombre moderno y cosmopolita» tanto asombran. 

 IV. La Tierra y la Ecología Sagrada

Es necesario crear un sistema que proteja la tierra de verdad; nada de esa falsa ecología de placas solares o centrales nucleares. Sabemos que eso no sirve y nos puede conllevar serios problemas, pues la verdadera ecología no entiende de tratados internacionales ni de tecnologías que, a corto o largo plazo, resultan nocivas. Esta nace, más bien, del sagrado vínculo entre la tierra y el hombre, de los cuales ambos se nutren. Es una toma de conciencia donde el avance tecnológico y la salud vital confluyen de forma sinérgica para que, aunque algo se deba destruir para subsistir, el entorno pueda regenerarse siempre sin secuelas. No descartaremos el progreso cuando este sea real, seguro y próspero.

V. Tradición y espiritualidad

La tradición y la espiritualidad unen los puntos anteriores: los ritos y el culto nos hacen sentir parte del entorno, de la divinidad y del respeto a los antepasados. Lo inmanente y lo trascendente se unen en una visión no dogmática y holística de la vida.

Actualmente, perdimos el arquetipo que sirve de guía: el antepasado divinizado. Hemos perdido el respeto al artesano y al sabio. No entendemos que todo tiene razón de ser; desde lo más pequeño a lo más grande, todo contiene un «alma». Nos creemos inmortales y tememos a la muerte más que nunca. Hemos roto nuestros lazos con la naturaleza y lo divino; somos una sociedad sin espiritualidad donde solo la materia mueve nuestro tiempo.

Al no tener una visión dogmática, estamos abiertos a compartir visiones y perspectivas con otros pueblos, e incluso a adoptar conceptos artísticos o espirituales; siempre y cuando sean compatibles y se integren de forma orgánica, de modo que no alteren nuestra esencia ni nuestra identidad, sino que la nutran mediante una retroalimentación mutua (como ya sucedía en el pasado). Esto —espero que se entienda— nada tiene que ver con la universalización o globalización de las religiones o políticas dogmáticas que, con ese empeño por imponer sus ideas a todo el mundo, pretenden poseer una "verdad revelada o absoluta"

VI.El Provenir (Conclusión)

Tenemos una rica tierra que hoy corre el riesgo de perderse por el desarraigo, la globalización y la sustitución. Deberíamos apreciar más lo nuestro; «Iberia» es una gran tierra con un pasado nutrido. Conocer nuestro origen es lo que hace conocerse a uno mismo y nos une a nuestros iguales.

La toxicidad de vivir en una sociedad vacía nos arrastra a un estado «depresivo-combativo». Nadie está exento de enfermar cuando la corrupción corroe el entorno. Siendo realistas, y sin creer que esto sucederá a corto o medio plazo —recordando que incluso el Imperio romano tardó siglos en caer—, el retorno de lo relatado solo puede llegar de dos formas: el colapso del sistema industrial o un cambio radical surgido de un pueblo harto de su actual forma de vida. Ambas cuestiones cobran fuerza, pues vivimos en un sistema decadente del que ya no se puede apartar la mirada; sin embargo, el poder aún dispone de múltiples herramientas para perpetuar esta situación durante largo tiempo.

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Descubriendo al “Dios Eburos”.

Ilustración: Eburos, el Jabalí y el Tejo Por: Devotio Ibérica, Clan y Tradición




Ya en el lejano 2009, en Soria, se halló de forma casual una “Ara votiva” con una inscripción la cual hacía alusión a una posible divinidad llamada “Eburos”, por diversas cuestiones algunos asocian a este “nuevo dios” con el jabalí y otros con el árbol Tejo. Desde mi opinión personal, considero que tanto el jabalí como el tejo mantienen un nexo común entre lo telúrico, la muerte y la guerra. Características análogas que ofrece la posibilidad de que el tejo y el jabalí sean ambos la representación del mismo dios Eburos.

En la cuestión telúrica, el jabalí hunde su hocico en el suelo y el tejo sus raíces, generando una conexión con la tierra y de la cual ambos se nutren. 

En la guerra y la muerte, el jabalí es un animal nocturno y, por tanto, podemos asociarlo con el “inframundo”. Además, de que esta bestia mediante su caza pudo ser protagonista de antiguos “ritos guerreros” , que forjaron así algunas leyendas, las llamadas“cacerías salvajes”. El jabalí fue un animal simbólico que inspiraba a la guerra (recordemos por ejemplo el conocido “Carnyx” de los pueblos Celtas). Al Tejo, se le conoce entre otras cosas por la elaboración de un veneno extraído de las sustancias "toxicas" de este árbol y que fue usado para el “suicidio ritual” e incluso, se comenta que con una dosis adecuadas se podía crear algún tipo de brebaje que a modo de droga provocaría “visiones” y viajes al “más allá”. Otra curiosidad es la longevidad de este árbol, algunos ejemplares se dice alcanzan los 5000 años.

Por todo lo que comenté hasta ahora y, como ya dije al inicio, tanto el Tejo como el Jabalí, fueron quizás ambos representación del mismo dios “Eburos”.

Debemos admitir, a nuestro pesar, que desconocemos la profundidad de lo que representó la existencia de este y otros dioses para nuestros antepasados, por ello es importante seguir investigando y estar a la espera de nuevos hallazgos que logren descifrar los enigmas del pasado.

Espero que este breve artículo os aporte algo de interés o al menos os sirviera para conocer esta “desconocida” deidad. Por si os interesa, sabed que existen documentos más extensos y mejor documentados sobre Eburos. 

(Artículo publicado originalmente en nuestra cuenta Instagram el 18 diciembre de 2023).

viernes, 12 de marzo de 2021

¡Gran hallazgo! Descubren la identidad de un "Padre fundador"

Imagen elaborada por "Devotio Ibérica"
a partir de la contemplación de la obra original

En Puente Tablas (Jaén) se halló una pieza que, pese a su reducido tamaño (poco más de 10cm), es de gran importancia por la cantidad de nueva información que aporta sobre la cultura Ibérica. Se trata de una pieza de forma cúbica y con tres de sus caras trabajadas en bajorrelieve. En una de sus caras, se puede contemplar como el “Héroe divinizado” emerge desde detrás de unas montañas (las cuales han sido identificadas con unas montañas de la zona) y, en otra de ellas, el mismo héroe mezclándose con símbolos solares.
Esta escena, junto a las otras, parece hacer alusión según los expertos a la “muerte y resurrección” durante el solsticio de invierno, ligándolo al mito solar tan extendido entre las culturas europeas. Cabe destacar que, además, se descubrió el nombre del héroe protagonista: Nokaki o Nokika. Tal es la importancia de este hallazgo que se afirma que “abrirá nuevas líneas de investigación pudiendo dar grandes alegrías en un futuro”. 

Como no, también debemos destacar y agradecer la buena labor y paciencia de todos los arqueólogos y otros expertos que han conseguido recuperar este “trozo de historia”, parte de nuestro pasado y identidad. Sin más que decir por ahora, os dejamos un enlace hacia la noticia de Cadena Ser, donde encontraréis más información y un audio muy interesante:


sábado, 12 de septiembre de 2020

Lug: ¿un dios del destino?

Lug :"El cuervo y la lanza"( Ilustración emulando el "estilo Ibero")
Autor : "Devotio Ibérica"

Popularmente, a Lug se le atribuye una característica solar, pero, si analizamos su simbolismo, su vida y su “característica animal”, nos podría llevar a la conclusión de que esa cualidad solar no le es propia, o al menos no de forma directa. Es decir, no sería esta su característica principal, pese a sí formar parte de los “dioses de luz” (Thuatha de Dannan), aunque sea solo en parte. Recordemos que:

Lug nace de la unión de un Thuatha de Danna (pueblo de luz, orden, creación) y una Fomoré (gentes de caos, la muerte y la destrucción). Él es como una representación “viva” de la balanza en equilibrio entre el orden y el caos. Por tanto, no es “puramente” luz, también lleva oscuridad en su ser. La vida de Lug se inicia tortuosa. Tras nacer, su abuelo materno, un rey fomoré llamado Balar (o Balor), manda ahogarlo tirándolo al mar (algunas fuentes incluyen también a dos hermanos más), pues, según decía una profecía, Balar sería asesinado por su nieto (por ello mantenía encerrada a su hija en una torre sin contacto con hombres). Sin embargo, el asesinato del neonato Lug fracasó gracias a la interacción “mística” (unos apuntan a un druida, otros a hadas, seres del Sidhe). Definitivamente, Lug tenía un destino marcado. Sin entrar en muchos detalles, Lug fue educado bajo la tutela de Taltiu, reina de Fir Bolg, la cual instruyó a Lug en múltiples artes, haciéndose maestro en todas ellas. Siendo ya hombre y acordándose de su sangre paterna, decidió unirse a los Thuatha de Dannan y, definitivamente, cumplió su destino, matando al rey Balar en la batalla de Mag Tured. De momento, observando su leyenda, poco nos hace pensar que esta deidad desempeñe principalmente la “función solar”.

A Lug se le representa con el cuervo, un animal que está unido a características psicopompas y conoce la vida y la muerte y, en cierta manera, el destino. Es conocida la lectura de la buenaventura a través del vuelo de estos animales. También es un animal al cual se le atribuyen cualidades guerreras y de sabiduría. Aquí pues, tampoco encontramos indicio alguno que nos lleve a pensar que Lug posea una “característica solar”.

Algunos apuntan también a su arma como parte de la simbología solar, pero no creo que esto sea tampoco del todo exacto. Lug, al parecer, portaba una lanza de plata. Bien, debemos pensar que la lanza es un símbolo muy antiguo al que se le atribuye el liderazgo y, a mi parecer, la plata no creo que guarde relación con el sol, pero sí con el más allá. El color blanco y a veces pálido de la plata es más cercano a lo lunar. Recordemos el nacimiento de Lug y su “salvación mística” de las aguas. Pensemos ahora en el simbolismo de “cruzar las aguas” (o más allá de las aguas). Es decir, él vino de ese “más allá”, porta sin duda una arma “mágica” entregada, quizás, de una deidad protectora. He de decir que no tengo ninguna prueba, pero tampoco ninguna duda.

Lug, “el brillante”. Para algunos, el nombre de Lug proviene del proto-indoeuropeo leuk- (Brillar), pero eso tampoco confirma la “característica solar”, sino quizás que sea “brillante”, es decir, capaz y hábil. Otros apuntan que podría derivar del céltico leu/ lu-g- (oscuro o negro) o lugos- (cuervo), y aquí nos volvemos encontrar con lo relacionado al anteriormente citado: el cuervo, la oscuridad y la “brillantez” (capacidad o habilidad). A modo de conclusión final, deduzco que Lug es un dios del tiempo o, mejor interpretado, del destino. Él, antes de nacer, ya estaba predestinado a vencer la oscuridad. Él es hijo de la oscuridad y la luz. Él era maestro en todas las artes y en la sabiduría. A él se le atribuye el cuervo. ¿Qué mejor atributo que ser dios del destino?

Sé que los que lleguen a leer este artículo serán sorprendidos ante tal teoría y quizás muchos sean detractores de tal argumentación, alegando que es un “mal o flojo argumento”, pero queremos plantear una duda más que una verdad absoluta. Realmente de las deidades nos ha llegado poco mas que algunos nombres y supuestas funciones y, en el caso de deidades como Lug, pueden causar cierta confusión o incluso llegar a la errónea conclusión de que son parte de algún tipo de religión céntrica y monoteísta, ya que a las deidades en muchos casos se les clasifica como "dioses solares". Además, el sincretismo resultante de la invasión romana y la posterior cristianización seguramente “desnaturalizó” mucho la realidad de las antiguas deidades, unos con los prejuicios e imposición como “mejores” de los dioses romanos y otros con la obsesión de hacer cuadrar la biblia con las antiguas leyendas y mitos “paganos” para que el pueblo creyera que, a fin de cuentas, “siempre creímos en cristo” (dios solar indiscutible). Otro factor, el cual quizás descuidamos, es que Lug pudo tener múltiples interpretaciones según la zona, pues no sería lo mismo en Irlanda, que en Iberia o en la Galia. La sensibilidad y naturaleza de estos pueblos era, en el fondo, distinta y eso pudo dar diferencias quizás sutiles al culto.

Sea como fuere, espero que esta teoría os resulte interesante. No es el primer ni último artículo con esta teoría que encontraréis, pero no hay mucho más que decir por ahora. Desde el respeto y hasta que no haya un tipo de “revelación”, la cual nos indique irrevocablemente cuál es la función y naturaleza no solo de Lug, sino también de otras deidades, podremos seguir hablando sobre el tema y sacar datos interesantes.

Artículo escrito por Patriarca

Algunas fuentes
 (Aviso: Ninguna de ellas contiene esta teoría aquí citada )

Leabha Ghabhála (Libro de las invasiones)
El ciclo mitológico Irlandés y la mitología Céltica (H. D' Arbois de Jubanville)
La religión de los celtíberos (Manuel Salinas de Frías)
La religión celta en Hispania (José Maria Blázquez Martinez )
Guerra y ritual en el mundo Celtibérico (Ana de francisco Heredero)